residencias 2013 / 1

Nuestro proceso de creación viene determinado por el espacio donde trabajamos. También el tiempo marca su ritmo. La naturaleza como protagonista tiene al juego como aliado. Como dos niños que miran una hilera de hormigas y la siguen hasta su hormiguero; así trabajamos, con ese talante. Nunca sabemos dónde está la obra, y esta incertidumbre crea una adivinanza, una tensión que luego traducimos. 

No hay nada más bello que el presente.
 
El flâneur va, simplemente. Sus expectativas se mantienen en el ir, dejándose llevar por lo que acontece a cada paso."